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PÍNTALO DE NEGRO

Esta nota salió originalmente publicada en el diario Sur el 5 de julio de 1989, dos días después de que se cumplieran 20 años de la muerte de Brian Jones (hasta donde recuerdo, fue la primera nota que escribí para un diario) Por entonces yo tenía 22 añitos. Treinta y un años más tarde, conmemorándose hoy el  51 aniversario de aquella fatídica jornada, en vez de preparar un nuevo texto, preferí volver a publicar el texto original, que transcribí para el blog.

PINTALO DE NEGRO – A veinte años de la muerte de Brian Jones, uno de los Rolling Stones.
Era rubio, bello y el músico más versátil de la más grande banda de rock de todos los tiempos, los Rolling Stones. También fue el que llegó más lejos. El 3 de julio de 1969 hallaron su cuerpo muerto, flotando en la piscina de su casa. Desde entonces, Brian Jones ha sido materia prima de excepción para los forjadores de leyendas.

sur, 5.jul.89Lewis Brian Hopkin-Jones, tal su nombre completo, nació el 28 de febrero de 1942 en la británica y tranquila ciudad de Cheltenham. Hijo de Louisa y Lewis Jones, profesora de piano e ingeniero aeronáutico respectivamente, se destacó como brillante e inteligente alumno, llevando a cabo sus estudios en la Cheltenham Grammar School. No obstante, su etapa adolescente vio surgir los primeros brotes de insatisfacción y resentimiento que, más tarde, y apoyados por diversas presiones ajenas a su persona, marcarían su corta y trágica vida. Pero aun así, y luchando contra las duras barreras impuestas por el correr del tiempo, existía una única pasión que transitaba su vida constantemente: su amor y talento con respecto a la música.
Brian había comenzado a tocar el piano desde muy chico, pasando luego al clarinete y finalmente a la guitarra, su más puro propulsor de sentimientos. Años más tarde sería el más versátil y musicalmente complejo miembro de los Rolling Stones, aparentemente sin el menor esfuerzo. Sus primeros pasos hacia lo que luego se convertiría en su obsesión de sentir y hacer música fueron alrededor de 1961, año en que presenció un show de Chris Barber en Cheltenham y donde entrecruzó palabras y opiniones con uno de los integrantes de la banda, Alexis Korner. Su mutuo interés en el blues rápidamente dio pie a una profunda amistad que sólo era posible en dos verdaderos y desesperados amantes del género. Korner constituiría su propio grupo bajo el nombre de Blues Incorporated, de cuyas actuaciones participaría Brian como invitado y bajo el seudónimo de Elmo Lewis, haciéndole honor a uno de sus ídolos y uno de los más redundantes bluesmen de todos los tiempos, el gran Elmore James. Es precisamente en una de aquellas legendarias presentaciones que Mick Jagger y Keith Richards, denodados y apasionados cultores del cada vez más difundido estilo, quedan impresionados por las virtudes del rubio guitarrista y asimismo del baterista Charlie Watts, proponiéndoles entonces formar una banda que, junto al agregado del bajista Bill Wyman y el pianista lan Stewart (el sexto Stone), se consolidaría bajo el nombre de The Rolling Stones, título inspirado en ‘Rolling Stone Blues’, una magnífica pieza de Muddy Waters.
Brian era el Stone más completo  y emprendedor en lo que al plano instrumental se refiere. Capaz de dominar cualquier tipo de instrumento y, en caso de no conocerlo, aprender a hacerlo en escaso tiempo, utilizó una variedad de guitarras que incluía eléctricas y acústicas y de las más diversas procedencias y formatos, como también teclados, armónica, flauta, marimbas, campanas tubulares y hasta un dulcimer, este último de notoria aparición en el álbum ‘Aftermath’, siendo tal vez su más popular ejecución la del sítar hindú en el tema ‘Paint It Black’. Pero con el correr del tiempo y a través de los años, todos, absolutamente todos coincidían en que Brian se estaba volviendo cada vez más “raro”, y su comportamiento extraño e inusual. El comentario general referente a su imposible disputa con Jagger en cuanto al liderazgo de la banda, constituyó quizás el primer síntoma de decadencia en la vida de Brian, hecho que alcanzó sus máximas consecuencias al llegar a manos de la prensa inglesa, que no paró de hostigarlo una y otra vez, denigrándolo hasta el extremo  y, lo que es más triste, con un eficaz resultado. Su creciente adicción al alcohol y poco después a las drogas fueron haciendo de Brian un ser que iba muriendo poco a poco, de una fuerza de voluntad cada vez más inexistente que lo obligó a aislarse y autoflagelarse, creando una imagen andrógina y llamativa, la mejor carne para el hambriento y asesino perro a cargo de la prensa, su principal y único enemigo. Después de todo se trataba de un Stone, y los medios gráficos y las autoridades policiales debían combatirlo, tal la orden inicial. Al igual que sus compañeros Jagger y Richards, Jones debió soportar la no muy grata situación de ser arrestado por posesión y consumo de drogas en varias oportunidades, saliendo de ellas bajo fianza y hasta cumpliendo una pena carcelaria de sólo un día en la prisión de Wormwood Scrubs. Fotografías suyas en los periódicos, retirándose de la Corte, eran bastante comunes. Su vida amorosa, por otro lado, no era mucho menos que trágica; mal guiado y finalmente abandonado por muchas de sus mujeres, Brian no dudó en convertirse en un verdadero paranoico, sin siquiera ya poder controlar su invalorable arte de tocar y mucho menos aportar nuevas ideas. Ya nada le quedaba, a pesar de los intentos por reconstruir su vida. Pronto se autoexiliaría de lo que fuera el único logro consistente en su vida, The Rolling Stones. Su propio alejamiento del grupo es anunciado el 9 de junio de 1969; era obvio que una persona en sus condiciones no podía soportar más la tensión que una banda como los Stones demandaba al salir de gira. Mientras tanto, y durante ciertos días en que no era atacado por su maníaca depresión, Brian logró encarar algunos proyectos personales en los cuales se mostraba ansioso por trabajar. De aquellos días data la composición íntegra de la aún inédita banda de sonido de ‘Mord Und Totschlag’ (A Degree Of Murder), filme protagonizado por su ex compañera Anita Pallenberg y que representó a Alemania en el Festival de Cannes de 1967. Y es para fines de ese mismo año que Brian decide viajar a Marruecos, estableciéndose en Tánger y dedicándose casi por completo a grabar los sonidos nativos del lugar, registrando a los Maalimin de Joujouka, maestros músicos de Marruecos, durante ceremonias en honor a su propio dios Pan. Ya de retorno a su país natal, Brian se encargaría de compaginarla, producirla y editarla bajo el título de ‘Brian Jones Presents The Pipes of Pan at Joujouka’, álbum que lograría ser lanzado recién en noviembre de 1971. Pero los Stones debían salir de gira, y luego de la partida de Brian, la necesidad de conseguir a alguien que lo reemplazase se hacía cada vez más imperiosa. La elección recae en el ex integrante de la banda de John Mayall, Mick Taylor, quien asume su nuevo cargo el 13 de junio del ‘69. Brian se encontraba alojado en Redlands, la hermosa propiedad de Keith, cuando decidió que ya era hora de comprarse su propio nuevo reducto, optando por Cotchford Farm, la mansión de Sussex donde alguna vez A.A. Milne escribió Winnie The Pooh y otros cuentos, y también donde Brian pasó los últimos momentos de su vida. El día 3 de julio de 1969, Brian Jones estaba muerto. Los detalles exactos y la verdad sobre lo que aconteció esa noche probablemente permanecerán desconocidos.
Dos días más tarde, más de medio millón de personas se congregaron en el Hyde Park de Londres para asistir al concierto en homenaje a Brian, uno de los eventos más significativos e importantes de la historia del rock’n’roll. El murmullo general de la multitud disminuyó hasta el más profundo silencio cuando Jagger salió a escena anunciando: “Tranquilícense por un minuto. Me gustaría decir algo sobre Brian”. Repentinamente abrió el libro que llevaba en sus manos, y de una página previamente marcada comenzó a leer un poema. Se trataba de Adonais, de Shelley. “Paz, paz! Él no está muerto. Él se ha despertado del sueño de la vida…”  Y continuó hasta el final. Millares de mariposas blancas guardadas en cajas fueron liberadas desde el escenario. El concierto comenzó entonces, con Mick Taylor en su primer día junto a los Stones. Brian Jones fue enterrado el siguiente 10 de julio. Su propio epitafio fue leído durante el servicio: “Por favor no me juzguen muy severamente”. Brian fue el mejor, porque fue integrante de los que hoy día siguen siendo los mejores. Y para siempre. Nada más. Han pasado 20 años.

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