Este sitio muestra algunos anuncios para cubrir gastos, pero básicamente depende del apoyo de los lectores. Tu donación contribuye a compartir nuevo contenido cada día. ¡Muchas gracias!
Canciones de los Rolling Stones: Factory Girl
Waiting for a girl and her knees are much too fat/ Waiting for a girl who wears scarves instead of hats…
Escrita por: Jagger/Richard
Grabada: Olympic Sound Studios, Londres, Inglaterra, 13-18 de mayo de 1968
Mick Jagger: voz
Keith Richards: guitarra acústica
Bill Wyman: bajo
Charlie Watts: tabla
Músicos invitados: Ric Grech (violín), Rocky Dijon (congas), Dave Mason (mandolina)
*VER MÁS CANCIONES
*Click for English version
Factory Girl revela a los Rolling Stones como audaces turistas sonoros, saliéndose de su mitología rockera establecida para habitar una identidad prestada y ancestral. Al cambiar su gracias habitual por un personaje crudo y “deliberadamente torpe”, crearon un experimento inquietante de caracterización y linaje musical.
Mick Jagger utiliza la interpretación como una máscara vocal, apoyándose en un rol humorístico para distanciarse de su imagen pública. Adopta una voz intencionadamente incómoda, permitiendo que la ironía y el malestar coexistan sin llegar nunca a caer en la crueldad.
Al mezclar raíces del viejo mundo con riesgos de estudio poco convencionales —como tocar la tabla con baquetas—, la banda demostró ser un grupo de actores navegando en una mascarada musical de alto nivel. Esta canción sigue siendo un momento revelador donde el humor y la tradición compartieron, brevemente, la misma habitación.
Más sobre Factory Girl de los Rolling Stones
*Por Marcelo Sonaglioni

Un desvío folk en Beggars Banquet
Factory Girl se acomoda discretamente en Beggars Banquet (1968), pero no actúa como simple fondo. Más bien, parece que los Stones se apartan de su propia mitología para probar otros zapatos. La canción pinta una escena mínima y torpe: un hombre espera fuera de una fábrica, mata el tiempo, se impacienta y dibuja con afecto e irritación el retrato de la mujer que ama. Mick Jagger canta con guiño irónico, voz áspera y deliberadamente incómoda, muy distante de su imagen real. Ese contraste es clave: Factory Girl funciona como experimento de personaje, tono y herencia musical, un boceto folk antiguo incrustado en un álbum rock de fines de los sesenta. Suena casual y arcaico, pero cada detalle —desde el arreglo desnudo hasta el humor sutil— está calculado, logrando un efecto lúdico y a la vez inquietante.
Una caricatura en espera
En esencia Factory Girl está construida alrededor de la impaciencia. El narrador permanece atrapado en la espera, con los pies mojados y el tiempo deslizándose, mientras su novia sigue dentro de la fábrica. En lugar de mostrar simpatía, responde con un comentario continuo que roza la caricatura. Su apariencia es descrita de manera brusca y poco favorecedora, sus hábitos delineados en trazos rápidos que enfatizan el desorden, la pobreza y el caos. Los ruleros reemplazan al glamour, las bufandas sustituyen a los sombreros y los viernes por la noche se disuelven en problemas de borrachera. Jagger se inclina hacia lo grotesco, no para condenar sino para exagerar. El humor reside en su franqueza y repetición, como si el narrador se convenciera a sí mismo de su fastidio.
Este enfoque refleja la costumbre de Jagger de habitar personajes más que confesar sentimientos. Como en muchas canciones de los Stones, la voz que escuchamos es una máscara, una que permite que la ironía y la incomodidad coexistan. La risa surge fácilmente, pero nunca llega a asentarse en la crueldad.
Keith Richards (2003): “Para mí, Factory Girl se sentía como Molly Malone, una danza irlandesa. Una de esas cosas célticas antiguas que emergen de vez en cuando, o una canción de los Apalaches. En aquellos días yo simplemente tocaba algo, sentado en la habitación. Todavía lo hago hoy. Si Mick se interesa, sigo trabajando en ello; si no parece interesado, lo dejo, lo abandono y digo: ‘Lo trabajaré y quizá lo presente más adelante’.”
Raíces folk y voces prestadas
Musicalmente Factory Girl abandona casi por completo la arrogancia del rock. Keith Richards la concibió como una pieza folk, más cercana a una danza irlandesa o a una balada de los Apalaches que a cualquier cosa electrificada. Su guitarra acústica con punteo marca el tono: sobrio, circular y acogedor. La canción bebe de la misma fuente de música tradicional que fascinó a coleccionistas y músicos en los años cincuenta y sesenta, especialmente del material preservado en la Antología de la Música Folk Americana de Harry Smith.
Incluso el título remite a una antigua balada irlandesa, reforzando la idea de que esta melodía no pertenece a una sola época. Jagger responde transformando su voz, exagerando las vocales y arrastrando las frases hasta que suenan como sacadas de una grabación de campo. La interpretación es deliberadamente artificial, pero nutrida de escucha atenta. No parece un turista burlándose del estilo, sino alguien probando hasta dónde puede habitarlo sin perderse a sí mismo.
Mick Jagger: “Las canciones country como Factory Girl o Dear Doctor en Beggars Banquet eran realmente un pastiche. En la música country hay un sentido del humor, una forma de mirar la vida con ironía, y creo que simplemente reconocíamos ese elemento. Las canciones ‘country’ que grabamos después, como Dead Flowers en Sticky Fingers o Far Away Eyes en Some Girls, son algo distintas. La música se toca completamente en serio, pero soy yo quien no se legitima del todo, porque pienso que soy un cantante de blues, no de country.”
Una asamblea de estudio inusual
La grabación misma refleja esta desviación. Con Brian Jones ausente, los Stones invitaron a músicos externos para dar vida a la atmósfera de la canción. Ric Grech aporta líneas de violín que se inclinan hacia la tradición del bluegrass, mientras Dave Mason añade mandolina, acentuando el matiz apalache. Charlie Watts abandona por completo su batería y opta por la tabla tocada con baquetas—un enfoque poco convencional y técnicamente incorrecto según su propia confesión, pero que se ajusta al carácter suelto y percusivo del tema.
Las congas de Rocky Dijon ofrecen un sostén rítmico sutil, y el bajo de Bill Wyman se desliza discretamente antes del primer verso. Nada aquí resulta abarrotado. El arreglo permanece esquelético, dejando aire alrededor de cada instrumento. En lugar de pulir la interpretación, la producción conserva su fragilidad, reforzando la ilusión de que la canción podría haber existido mucho antes de que los Stones llegaran a grabarla.
Charlie Watts (2003): “En Factory Girl estaba haciendo algo que no se debería hacer, que es tocar la tabla con baquetas en vez de intentar obtener ese sonido con la mano, como hacen los intérpretes indios de tabla, aunque es una técnica extremadamente difícil y dolorosa si no estás entrenado.”
Sátira, legado y larga vida
Factory Girl ocupa un espacio incómodo dentro de Beggars Banquet. Junto a otras piezas con inclinación country, es la más difícil de defender frente a acusaciones de burla. Sin embargo, la sátira nunca se dirige únicamente al sujeto. La interpretación de Jagger sugiere a un artista consciente de su propia absurdidad, que se divierte con la idea de poder adoptar convincentemente ese papel. Esa autoconciencia suaviza el golpe. La autenticidad de la canción no reside en el realismo, sino en el respeto por la forma que toma prestada. Este equilibrio ha permitido que la pieza perdure mucho más allá de sus orígenes en estudio.
Los Stones la revivieron en giras décadas después, con apariciones en 1990, 1997 y 2013, incluyendo una versión en vivo destacada en Flashpoint. Su transformación en “Glastonbury Girl” para el festival subraya aún más su flexibilidad. Factory Girl puede ser breve en duración, pero sigue siendo uno de los experimentos más reveladores de los Stones: un momento en el que humor, tradición y duda compartieron el mismo espacio.
Este sitio muestra algunos anuncios para cubrir gastos, pero básicamente depende del apoyo de los lectores. Tu donación contribuye a compartir nuevo contenido cada día. ¡Muchas gracias!
COPYRIGHT © ROLLING STONES DATA
TODA LA INFORMACIÓN CONTENIDA AQUÍ ES PROPIEDAD INTELECTUAL DE ROLLING STONES DATA. TODOS LOS CONTENIDOS CREADOS POR MARCELO SONAGLIONI.
LOS LISTADOS DE CANCIONES E IMÁGENES DE TICKETS DE SHOWS FUERON EXTRAÍDOS DE THE COMPLETE WORKS OF THE ROLLING STONES.
CUANDO UTILICE INFORMACIÓN DE ESTE SITIO (ONLINE O IMPRESA) DEBE MENCIONAR SU ORIGEN DETALLANDO EL NOMBRE O LA DIRECCIÓN DEL SITIO WEB. MUCHAS GRACIAS.
Discover more from STONES DATA
Subscribe to get the latest posts sent to your email.
Categories: Canciones, Posts (Español)















