rolling stones monkey man 1969Canciones

Los Rolling Stones en 1969: ¿Qué Hay Detrás de ‘Monkey Man’?

Este sitio muestra algunos anuncios para cubrir gastos, pero básicamente depende del apoyo de los lectores. Tu donación contribuye a compartir nuevo contenido cada día. ¡Muchas gracias!

Canciones de los Rolling Stones: Monkey Man

Well, I hope we’re not too messianic, or a trifle too satanic/ We love to play the blues…

Título original: Positano Grande
Escrita por: Jagger/Richard
Grabada: Olympic Sound Studios, Londres, Inglaterra, 17-22 de abril / 5 de junio-7 de julio de 1969

Mick Jagger: voz
Keith Richards: guitarra, coros
Bill Wyman: bajo, vibráfono
Charlie Watts: batería
Músicos invitados: Nicky Hopkins (piano), Jimmy Miller (pandereta)

*VER MÁS CANCIONES
*Click for English version

Más sobre Monkey Man de los Rolling Stones

*Por Marcelo Sonaglioni

rolling stones canciones monkey man 1969

El enigma detrás de Monkey Man

Monkey Man irrumpe en Let It Bleed como una escena ya empezada: ruidosa, caótica y levemente desquiciada. No se toma el trabajo de explicarse; en cambio, arroja al oyente a un mundo donde la identidad parece inestable y la reputación se ha convertido en una actuación. Para 1969, los Rolling Stones ya no eran solo una banda reaccionando a la fama: estaban luchando activamente contra las caricaturas que se les imponían. Esta canción captura esa tensión a la perfección.

Tiene algo de cine, es agresiva y deliberadamente incómoda, como si Jagger estuviera al mismo tiempo encarnando y burlándose del papel que le asignaron. La música avanza con un aire amenazante, mientras la letra equilibra sarcasmo, autoconciencia y exceso teatral. En lugar de ofrecer confesión o claridad, Monkey Man prospera en la exageración y la contradicción. Es un retrato pintado con distorsión, donde el cantante se transforma en una criatura moldeada por el chisme, la expectativa y el espectáculo, gruñéndole al mundo que insiste en etiquetarlo.

Orígenes e inspiración

Las raíces de Monkey Man se extienden más allá de Londres y se adentran en el sur de Italia, donde Mick Jagger y Keith Richards se sumergieron en una atmósfera cultural completamente distinta. Escrita durante su estancia en la costa amalfitana, la canción se conoció inicialmente como Positano Grande, un título que insinúa sus ambiciones cinematográficas. Una de sus principales inspiraciones fue el artista pop italiano Mario Schifano, cuya vida desdibujó las fronteras entre el arte, el exceso y la provocación. La breve pero intensa relación de Schifano con Marianne Faithfull post-Jagger añadió otra capa de resonancia, fusionando el desplazamiento personal con la fascinación artística.

En lugar de funcionar como un simple homenaje, la canción absorbe este mundo de caos y reinvención, traduciéndolo a sonido. El resultado no es una biografía, sino una atmósfera: inquieta, estilizada y ligeramente surrealista. Los Stones no documentaban acontecimientos, sino que canalizaban una energía, utilizando la órbita de Schifano como catalizador para algo más simbólico y performativo.

La letra como interpretación

En cuanto a su letra Monkey Man funciona menos como una confesión que como una sátira. Jagger se presenta como una figura grotesca, azotada por los rumores y el ridículo, pero plenamente consciente de lo absurdo de la imagen. La canción juega con la idea de la decadencia sin abrazarla del todo, socavando constantemente sus propias provocaciones. Los versos que parecen escandalosos son rápidamente seguidos por giros irónicos, creando un tono que resulta juguetón y defensivo a la vez.

También hay una clara vena autorreferencial, con guiños al pasado reciente de los Stones y a las controversias públicas entretejidas directamente en el texto. En lugar de responder con seriedad a los críticos o moralistas, Jagger exagera sus acusaciones hasta que se derrumban por su propio peso. Este enfoque lo distingue de los cronistas más oscuros del exceso; el peligro está presente, pero se filtra a través de una distancia teatral. El “mono” (“monkey”) se convierte en una máscara que permite el comentario sin vulnerabilidad.

Sonido y tensión en el estudio

Musicalmente la canción se distingue de las grabaciones anteriores de los Stones, inspirándose en gran medida en el lenguaje de las bandas sonoras de películas. La extensa introducción establece suspense mediante la repetición y la textura en lugar de la melodía, creando una sensación de inquietud incluso antes de que comiencen las voces. A pesar de las frustraciones técnicas durante las sesiones de grabación, la producción final se siente deliberada e inmersiva. El ritmo se enclava en un groove hipnótico, mientras que la instrumentación en capas le da a la canción su cambiante carga emocional.

Las contribuciones de Bill Wyman van más allá de lo esperado, reforzando la atmósfera de la canción con sutil color y movimiento. Charlie Watts lo ancla todo con precisión, manteniendo el caos bajo control. A medida que la canción avanza, el sonido se tensa y endurece, reflejando la entrega cada vez más confrontativa de Jagger. Keith Richards inyecta garra y urgencia al arreglo, aunque el efecto general prioriza la atmósfera sobre el virtuosismo. La canción respira, se expande y se contrae, utilizando la dinámica como herramientas narrativas en lugar de como decoración.

Vida después de la muerte y significado

Monkey Man ha envejecido no como una reliquia del escándalo, sino como un estudio en persona. Su inclusión en labanda de sonido de la película Goodfellas parece casi inevitable dada su estructura cinematográfica y ambigüedad moral. Como gran parte de la obra de los Stones de finales de los ’60, se resiste a la claridad ideológica, priorizando el carácter sobre la convicción. Mientras que la época estaba llena de artistas que presentaban sus verdades internas, los Stones optaron por dramatizarse, adoptando roles exagerados en lugar de hablar con franqueza.

En ese sentido Monkey Man no trata sobre rebelión ni política, sino sobre la supervivencia dentro del espectáculo. Presenta a la banda como actores que navegan en un escenario hostil, conscientes del público pero sin rendirse nunca por completo a él. La canción se endurece porque rechaza la sinceridad como argumento de venta, optando en cambio por la observación aguda y el caos controlado. Lo que queda es una vívida instantánea de una banda que convierte el escrutinio en arte.

Este sitio muestra algunos anuncios para cubrir gastos, pero básicamente depende del apoyo de los lectores. Tu donación contribuye a compartir nuevo contenido cada día. ¡Muchas gracias!


Discover more from STONES DATA

Subscribe to get the latest posts sent to your email.